Acerca de problemas y sus disoluciones

Puede que la mejor forma de quedar atrapado por un problema sea la de esforzarnos en resolverlo. Ponemos toda nuestra atención en él, volvemos una y otra vez a recorrer los razonamientos que ya hemos recorrido… y a atascarnos en los atascos en los que ya nos hemos atascado. Pensamos que quizá sea necesario más de lo mismo, quizá convencidos de que estamos en el camino correcto y que si no llegamos a la solución es porque aún no nos hemos esforzado lo suficiente…

…y todo esto suele pasarnos por no caer en la cuenta de que la lógica que construye el problema no es necesariamente la lógica que construye la solución.

Necesitamos un nuevo modo de pensar para resolver los problemas causados por el viejo modo de pensar (Albert Einstein)

Suele dar un poco de miedo abandonar los caminos conocidos del viejo modo de pensar; hacerlo es divertido, podemos activar una chispa de humor y genialidad, viendo las cosas en otro contexto en el que, más que una “solución”, el viejo problema alcanza su “disolución”

“¡No vendo sexo! Vendo condones, con demostración gratuita”

La sensación con que vivimos ese momento puede ser de alegría, de liberación, podemos reirnos… o un poco de todo. No en vano esta forma de “disolver” problemas está muy cerca de las bromas y los chistes.

Otras formas están más cerca del arte o de aquello que unos y otros convendríamos fácilmente en llamar ingenio. Aquí la clave está en combinar de formas nuevas lo ya conocido, usando nuestros viejos recursos de siempre de maneras distintas: “innovar con lo de siempre” lo llama María en su blog.
Y, ya sea porque ejemplifica muy bien cómo usar viejas herramientas en nuevas creaciones… o, simplemente porque me gusta, os traigo esto